Bogotá se vende como el nuevo destino sorpresa gastronómico de la región. Conmigo irás más allá de las Zonas G, T y U, conocerás el abecedario completo. Sin miedo.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Con "mis amigos íntimos" de Utilísima
¿Se puede ser amigo de alguien que jamás ha estado cerca tuyo? Creo que sí. Lo viví en la pasada visita de los chefs del Canal Utilísima en Bogotá. Conozco sus manías, sus frases de cajón, sus secretos gastrónomicos y sus talentos inocultables. Me gusta el sentido común de Narda para cocinar. De Claudia Saldarriaga admiro su valentía para mostrar lo nuestro ante tanta oferta de otros países. A Donato le agradezco enseñarme a amar la cocina italiana que no es precisamente mi preferida. Benito y Solange son dos genios de la cocina méxicana, mi admiración total por sus creacciones. Simon es un compañero perfecto televisivo. A propósito de Simon espero pronto ir a conocer su Brasserie Mr Simon y Mr Simon Entrecote. No dudo en decir que una de las mejores tardes de éste 2012 que voy despidiendo fue esa de Corferias.
domingo, 15 de julio de 2012
La Leo, el nuevo lugar de la chef Leonor Espinosa
A Leo Espinosa la conozco antes de hacerse chef y mucho antes de ser una de las mejores cocineras del mundo. Su comida es igual a ella. En La Leo, ella está en esos colores, formas y sabores perfectos. Sus amigos la definimos simplemente como una “bacana”, una característica desconocida en su cocina y en sus mesas. Leo cuando trabaja es una divina neurótica que busca la perfección, es decir, que la realidad se parezca bastante a su imaginación.
Leo Espinosa es administradora, sabe de mercadeo, sabe de ventas, sabe de la vida, sabe a que sabe la soledad, el triunfo y el fracaso, viene cabalgando junto a los molinos de viendo, a veces en contra, a veces a favor.
Su nuevo lugar, La Leo, es sofisticado y a la vez cercano, como ella. En sus platos nuevos hay productos y memoria gastronómica colombiana pero no es “cocina nacional”, aunque al final lo sea. Hay achiras, orejas de perro o reducciones de chontaduros, sin embargo, eso es lo de menos. Lo grande está en el resultado, cuando después de contemplar por minutos la exigente estética de cómo presenta sus creaciones plásticas-comestibles, no quisieras que la memoria luego te traicione y los termines olvidándolos, entonces te esfuerzas, haces ejercicios para guardarlos, para detener el sabor eternamente.
Confieso ante usted mi amigo lector desconocido, quizás, quizás, a usted no le pase lo mismo. Nací igual que ella en el caribe, por lo tanto, su comida me manda directo a lo mejor de nuestra infancia, a las casas del centro de Cartagena, a las cocinas de nuestros vecinos turcos o las cocinas hirvientes de las fincas de los abuelos o tíos en las sabanas de Sucre. O tampoco está en eso, simplemente como me gusta tanto, trato inútilmente de encontrar explicaciones, donde no las hay.
Como en todo restaurante exigente en La Leo hay cordero, langosta o carne de res pero ella busca de una manera simple, sorprender el paladar de sus comensales. Lo logra. ¿La sofisticación es ser elemental? Quien sabe. Lo que sí supe esa noche inolvidable con amigos en La Leo, si tiene desafíos frente a la comida, frente a buscarle justificación a la existencia, un motivo para no suicidarse mañana, téngalo como un pendiente, en todo caso, no haga nada trascendental, sin antes de ir a La Leo.
Esperamos la apertura de Mercado, su nuevo lugar en el Parque de la 93.
lunes, 25 de junio de 2012
sábado, 23 de junio de 2012
Los amigos opinan del blog
buena la idea. me gusta. pásala cada vez que la actualices para seguirla viendo.
un gran abrazo. Kike Patiño
Ana Sofi, me encantó tu blog!!!! Qué estupenda idea. Y me encanta que lo escribas con el punto de vista de un comensal común y corriente y no con la 'sabiduría' de los gourmets que parecen criticando una obra de arte, cuando lo que están es sencillamente frente a un plato de comida, bien o mal preparado, original en su presentación o no, pero finalmente un plato de comida.
Mira que a mí me habían hablado de Doña Elvira e incluso pensé en este lugar para llevar a mi padre ayer (día del padre) pero no me atreví porque uno a veces se lleva unos chascos con estos sitios de comida criolla. Y Club Colombia me parece una exageración en precios para saber que, como decía Kendon McDonald, uno se come unos mejores fríjoles donde la mamá, ja,ja,ja. Pero ahora que leí tu nota de Doña Elvira voy a probarlo y te cuento cómo nos fue.
Oye, creo que estás incluyendo sitios de afuera, verdad? Te tengo uno para que vayas en los alrededores de Bogotá. Queda por la carretera que va a Mesitas del Colegio, después del Salto del Tequendama y el Zoológico Santa Cruz. Se llama El Veleño. A mí para almorzar no me gusta (me fue mal con sus carnes), pero los desayunos de allá son una antología. Hacen unas arepas a base de cuajada y queso que son una tentación. También juguitos naturales (de los mejores jugos de naranja que me he tomado), y un caldo con costilla que es una fantasía. Nada de ríos de cebolla ni nada de eso. Papita, carne blandita, caldito rico... en fin. Te lo recomiendo para que lo pruebes.
Oye, se pueden incluir promedio de precios en las reseñas? Digo, para alistar el bolsillo cada vez que probemos unas de tus recomendaciones. Again: qué fantástica idea. Te felicito
Un abracito
Diana Herrera
Muy bueno, felicitaciones....Guillermo Romero
SUPER, CHOFI!!! QUEDÉ ANTOJADO Y YA MISMO ME VOY A ALMORZAR!!
Victor Manuel García
Victor Manuel García
sábado, 16 de junio de 2012
Lo mejor + del semestre: Pollo Carnaval, Carbón Place...
¿Dónde comer un pollo asado jugoso más allá de Kokorico o Cali Vea? ¿Dónde comer una suculenta hamburquesa que no sea en el Corral o Burguer King? ¿Dónde está la mantecada perfecta? ¿Una copa de vino? Sin pretensiones o sin tener una marca con un trabajo de branding exitoso o de grandes inversiones de dinero en publicidad, hay productos que son para mi gusto los mejores del país. Empececemos por la hamburguesa. Ulises nació en la costa y empezó vendiendo en la calle, como los grandes. Ahora tiene una cadena llamada, "Carbón place", al estilo de las franquicias internacionales. En lo que se ha traicionado Ulises el dueño de estos lugares es en el sabor de sus hamburquesas. Son realmente al carbón. No son grasosas y no están llenas de químicos con saborizantes. Sus carnes reciben humo de verdad. Les puse una muestra. También vende maiz desgranado con pollo o carne. Los mejores de Colombia son esos platos de comida rápida. Sobre pollo asado en Colombia somos exigentes. Sin embargo, el mejor, el más sabroso y no recibo más sugerencias en mi vida, lo venden en Ibagué, Tolima. Se llama Pollo Carnaval. Ofrecen igualmente conejo pero mi favorito es el pollo. Si pasan por la capital tolimense no dejen de ir. La verdad vale la pena hasta ir hasta allá y luego devolverse. De regreso, no olviden ir a una panadería fuera de lo común, la Paz Vélez, en La Mesa, Cundinamarca. Su mantecada no tiene igual. La pruebas y jamás la olvidarás. Por último, les confieso que acompañé a un amigo a comprar vinos en Dislicores, queríamos aprovechar los descuentos de la tarjeta Vivamos de EL Tiempo. Mientras mi amigo se paseaba por la tienda, sobre la calle 95, me tomé dos copas servidas en una una vajilla ideal. No quería irme. Fotos tomadas con mi BB, disculpas. La próxima vez les prometo llevar mi cámara.
Chef Barrientos, el niño de moda
Juan Manuel Barrientos es paisa y no cumple aún los 30 años. Es el chef y dueño del restaurante Elcielo en Medellín y Bogotá y es otro mago de la comida molecular. Bueno, hasta hace un mes, cuando abrió cerca el Parque de la 93 junto a su profesor en Argentina, el IWAO. Así como los peruanos han creado el concepto fusión, Perujapanese, Barrientos intenta lo mismo y la ha llamado, Coljapanese. Lo intenta. Pero, aún por lo que probé no está logrado. Tiene buenos platos, como el sushi con arepa pero el aporte nacional se pierde, no se siente, entre las sugerencias. La verdad es que tengo una pésima idea, que cuando pago mucho -los precios vienen sin ceros, se ven pequeños- creo que voy a comer extraordinario. No ocurrió así. Debo volver, bueno, creo que lo debo hacer. Por el cocinero que he seguido por años en Gourmet, Iwao. Aun espero que él si me conquiste. Me decepción comenzó cuando en la carta estaba una combinación que me sonaba familiar: manzanas y morcillas. Entonces hice memoria de Trocca -otro chef argentino, igual que Iwao- quien había hecho unas empanadas con ese relleno. En fin, otra vez será. El lugar es bonito, me hizo acordar de la laureada cinta Los cerezos en flor. Sobre Barrientos, quizás por la edad, es algo prepotente. Bueno, eso también lo cambian los años. Por último, hablando de egos mayúsculos recientemente el cocinero estrella del país del sur, Francis Mallman, llevó sus fuegos a París. Pasea en un carrito por los lagares que lo hicieron feliz y buen cocinero. Entonces -ingenuaamente- fue donde trabajó en esa ciudad en sus comienzos al restaurante con TRES ESTRELLAS MICHELIN, el Ledoyen. Entrevistó al cocinero que conquistó esas estrellas: Christian Le Squer. Risas, carcajadas. El señor Le Squer fue horrorosamente repelente. Hasta lo desagradable. Le dijo a Mallman -quien también se las trae- más o menos que él era fantástico, que antes el restaurante sólo tenía DOS ESTRELLAS MICHELIN. La diferencia entre estos dos canosos señores son sus logros con unas carreras loables y Barrientos, el chico de Medellín, es que aún nos debe esa...modestia lograda en los auténticos fuegos.
sábado, 5 de mayo de 2012
Desayunar en Bogotá
No hace mucho tiempo empezamos a escuchar entre nuestros amigos la palabra: Brunch. Nos sabe a desayuno, locha, a domingo. Es la palabra que combina desayuno y almuerzo en inglés. Los más famosos "Brunch" de Bogotá comenzaron en los hoteles de la ciudad. La invitación era a no madrugar el domingo a no preparar desayuno en la casa, tomar un café y nada más. Luego encontrarse con la familia o los amigos a desayunar laaaargooo, delicioso. Lo servían o sirven mesa abierta o buffet. Mucha comida y opciones, sin embargo, no quedaba totalmente complacida. ¿Insastifecha ante tantas opciones? Si. también he ido al Club Colombia a su opción de desayuno. Igual que en los hoteles, hay mucha comida. La última vez fuimos cuando vino mi hermana menor a visitarnos; tenía tanto tiempo sin venir a Colombia, parecía una loquita. Estaba feliz, Probó de todos los platos, pero igual que en los hoteles, no terminaba por sentirme a gusto, plena. En esa moda han entrado todo tipo de restaurantes y panaderías, desde Bagatelle, Bakers hasta Pan pa ya, en fin, muchos, sin embargo, hay poca autenticidad en esos lugares. No los quiero dejar con la sensación que soy una exigente desmesurada, al revés, los quiero invitar a desayunar tarde, hacer "Brunch" en Usaquén, en la esquina del Parque, en la Golconda. Una panaderia como muchas hay en Bogotá. ¿Cuál es la diferencia? Te sientas con tu familia frente a un tamal con almojabanas o una caldo claro de costillas y papa, sencillo pero a la vez suculentos. Bien hechos. Con sabor a casa. Los jugos son naturales, también bien preparados. Las arepas te quedan en la memoria por muchos días. Los huevos, en todas sus presentaciones, son muy buenos. Roscones y el pan blandito son otra tentación. Luego, sales a caminar por Usaquén, dejando que el domingo pase. Te sientas en una banca y escuchas a músicos jovenes con sus ritmos locales. Quizás, quizás, sientas como yo, que es imposible un mejor domingo. Tú sabes...
sábado, 7 de abril de 2012
La trattoria Archie's de Usaquén o una mala tarde en Bogotá
Promocionó la pizzeria Archie's sus nuevas trattorías, una de ellas está en Usaquén. Frente a los toldos de Carpe Diem. El ambiente con leños y manteles a cuadros es muy amable. Todo indicaba que pasaríamos un buen rato con mis amigos. No fue así. Uno de mis invitados pidió un martini seco y le trajeron uno dulce, con cereza roja incluída. El mesero no le escuchó bien. Lo cambiaron. De entrada uno de nosotros pidió una sopa mexicana. No estuvo mal pero estaba igual que las otras en el mercado, muy parecida a la de la Hamburguesería. La pizza rústica de vegetales, una de sus platos más aplaudidos, fue un fiasco. No estaba crocante. Un plato sin vida, muerto, sin color ni brillo. No atractivo. El sabor igual. Costoso porque no valió la pena. Mis pastas largas con pollo y salsa alfredo estaban secas. Les faltó jugos. El risotto de hongos fue el menos malo de los platos de esa tarde. Nos fuímos con la sensación de haber botado nuestro dinero. ¿Qué pasó? Ojala solo haya sido un momento extraño e inusual en Archie's, porque siempre me había ido bien en esa cadena de restaurantes orgullosamente colombiana.
martes, 3 de abril de 2012
"Cassoulet o la bandeja paisa francesa": Jorge Raush,
Usaquén es uno de mis lugares favoritos para comer sin importar la hora. Conocí el nuevo restaurante de los hermanos Raush. Me invitó una persona reconocida por el país. Nos dieron una muy buena mesa. Esa noche también estaba allí, el ex portero Oscar Córdoba. Los dueños de Criterión -un restaurante con muchas calificaciones de excelencia y bien merecidas- montaron uno muy distinto con Bistronomy. El de Usaquén tiene un ambiente cálido, amigable. Dan ganas de conversar hasta con la gente de al lado. La comida es igual, si bien en francesa y europea en general, son platos que se cocinan en cualquier casa del viejo contienente. Pedimos varios platos y los compartimos entre todos. El menos atractivo fue una pasta con carne de res. La reina de esa noche fue la Cassoulet. Jorge Raush, visitó a casi todas las mesas esa noche en particular. ¿Lo hace siempre? Tengo dudas. Bien, cuando mi compañero de mesa le dijo que le gustaba ese plato en especial, Raush dijo que esa era la bandeja paisa de los franceses. Bueno, tiene frijoles, cerdo pero la verdad son distintas. Lo quiso decir,tal vez, es que es muy popular ese cocido en Francia, igual que nuestro plato bandera colombiano. Luego les hablo de cómo me fue en la Trottoria Archie's de Usaquén y sobre dónde desayunar sin pierde en ese barrio bogotano.
domingo, 1 de abril de 2012
El ceviche de camarón en las playas de Montañita
Comer mariscos y pescados en la calle me dijeron es un peligro. Por eso, no me arriesgué a comprar el primer día que llegué a Monañita, Ecuador, ceviches en sus playas y calles. Sin embargo, sentada en un barcito frente al mar, viéndolos vender uno cada minuto, se me acabó el miedo. Pedí un ceviche de camarón. Les advierto que los peruanos consideran al ceviche su plato bandera. Se los respeto. Pero, el ceviche de camarón ecuatoriano es mucho mejor. Los camarones de ese país son realmente langostinos: Grandes, jugosos, perfectos. La forma cómo lo preparan también es diferente. Si bien ambos usan cebolla roja, cilantro, picante y ajo, los ecuatorinaos los cocinan distinto. El resultado es un plato excepcional. Ellos prefieren comerlos en el desayuno y máximo hasta las cuatro de la tarde, de hecho, los restaurantes de mariscos los cierran a esa hora. ¿Pueden creer que un ceviche de camarón vale en Montañita o en toda la Ruta del Sol, máximo 5 dólares? No se trata de cualquier plato, se trata de una propuesta gastronómica que satisface plenamente a cualquier amante exigente de gastronomía. Perú debe encontrar otro plato sínbolo para el mundo porque Ecuador tiene el mejor ceviche de camarones, sin mencionar el de conchas negras. Por último, un mojito con buen ron, menta criolla y buen limón, también en la calle, lo consigues por 2.50 dólar, exacto como en la foto.
Doña Elvira, cocina de antaño
Del restaurante Doña Elvira sólo conocía sobre sus largas filas para entrar y un comentario de alguien que me dijo que era costoso. Quise salir de dudas. Por fín fuí la semana pasada. No había filas porque llovía en Bogotá y eso al perecer espanta a los comensales. Si bien sus platos en su gran mayoría son hechos con los cortes de carnes menos usados por los chefs y son platos caseros al estilo de las abuelas, usan los mejores productos y la sazón es notable. Lean, notable. Probé la morcilla hecha con el pescuezo de la gallina. Inolvidable. Hay morcillas en muchos países y en muchos restaurantes pero la de Doña Elvira es la mejor en mi vida hasta ahora. Luego llegó a la mesa el plato principal -el servicio es de primera clase- las chocozuelas. O las rodillas del animal. Con alverjas y guiso criollo típico bogotano. Un plato sofisticado a pesar de la sencillez de las piezas originales. Por primera vez probé los famosos huesos de marrano que tanto ví en cartelones y publicidad, pero no me gustaron. No me pareció especial el plato, pero sí estaba bueno al paladar, gustoso, en sus propios jugos. Es cuestión de gusto. Queda en la calle 50 con carrera 20, cerca a la Iglesia de Santa Marta, vecino al Alfonso López, el barrio más barrio de Bogotá. Con sus famas -carnicerías-, pollerías, supermercados de frutas y verduras, panaderías y trabajadores de toda clase de oficios. También venden en este clásico barrio capitalino los tamales más famosos, pero no estoy segura si son los mejores. Sobre la calle 48 o 49.
Sobre el restaurante Doña Elvira les tengo una buena noticia: tiene buenos precios porque tiene dos tamaños en los platos. Los pequeños son suficientes para una persona. Una cocina con platos modestos pero servidos con el rigor de la buena mesa. La sobrebarriga tampoco la dejen de pedir. Chao.
Sobre el restaurante Doña Elvira les tengo una buena noticia: tiene buenos precios porque tiene dos tamaños en los platos. Los pequeños son suficientes para una persona. Una cocina con platos modestos pero servidos con el rigor de la buena mesa. La sobrebarriga tampoco la dejen de pedir. Chao.
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