Bogotá se vende como el nuevo destino sorpresa gastronómico de la región. Conmigo irás más allá de las Zonas G, T y U, conocerás el abecedario completo. Sin miedo.
sábado, 7 de abril de 2012
La trattoria Archie's de Usaquén o una mala tarde en Bogotá
Promocionó la pizzeria Archie's sus nuevas trattorías, una de ellas está en Usaquén. Frente a los toldos de Carpe Diem. El ambiente con leños y manteles a cuadros es muy amable. Todo indicaba que pasaríamos un buen rato con mis amigos. No fue así. Uno de mis invitados pidió un martini seco y le trajeron uno dulce, con cereza roja incluída. El mesero no le escuchó bien. Lo cambiaron. De entrada uno de nosotros pidió una sopa mexicana. No estuvo mal pero estaba igual que las otras en el mercado, muy parecida a la de la Hamburguesería. La pizza rústica de vegetales, una de sus platos más aplaudidos, fue un fiasco. No estaba crocante. Un plato sin vida, muerto, sin color ni brillo. No atractivo. El sabor igual. Costoso porque no valió la pena. Mis pastas largas con pollo y salsa alfredo estaban secas. Les faltó jugos. El risotto de hongos fue el menos malo de los platos de esa tarde. Nos fuímos con la sensación de haber botado nuestro dinero. ¿Qué pasó? Ojala solo haya sido un momento extraño e inusual en Archie's, porque siempre me había ido bien en esa cadena de restaurantes orgullosamente colombiana.
martes, 3 de abril de 2012
"Cassoulet o la bandeja paisa francesa": Jorge Raush,
Usaquén es uno de mis lugares favoritos para comer sin importar la hora. Conocí el nuevo restaurante de los hermanos Raush. Me invitó una persona reconocida por el país. Nos dieron una muy buena mesa. Esa noche también estaba allí, el ex portero Oscar Córdoba. Los dueños de Criterión -un restaurante con muchas calificaciones de excelencia y bien merecidas- montaron uno muy distinto con Bistronomy. El de Usaquén tiene un ambiente cálido, amigable. Dan ganas de conversar hasta con la gente de al lado. La comida es igual, si bien en francesa y europea en general, son platos que se cocinan en cualquier casa del viejo contienente. Pedimos varios platos y los compartimos entre todos. El menos atractivo fue una pasta con carne de res. La reina de esa noche fue la Cassoulet. Jorge Raush, visitó a casi todas las mesas esa noche en particular. ¿Lo hace siempre? Tengo dudas. Bien, cuando mi compañero de mesa le dijo que le gustaba ese plato en especial, Raush dijo que esa era la bandeja paisa de los franceses. Bueno, tiene frijoles, cerdo pero la verdad son distintas. Lo quiso decir,tal vez, es que es muy popular ese cocido en Francia, igual que nuestro plato bandera colombiano. Luego les hablo de cómo me fue en la Trottoria Archie's de Usaquén y sobre dónde desayunar sin pierde en ese barrio bogotano.
domingo, 1 de abril de 2012
El ceviche de camarón en las playas de Montañita
Comer mariscos y pescados en la calle me dijeron es un peligro. Por eso, no me arriesgué a comprar el primer día que llegué a Monañita, Ecuador, ceviches en sus playas y calles. Sin embargo, sentada en un barcito frente al mar, viéndolos vender uno cada minuto, se me acabó el miedo. Pedí un ceviche de camarón. Les advierto que los peruanos consideran al ceviche su plato bandera. Se los respeto. Pero, el ceviche de camarón ecuatoriano es mucho mejor. Los camarones de ese país son realmente langostinos: Grandes, jugosos, perfectos. La forma cómo lo preparan también es diferente. Si bien ambos usan cebolla roja, cilantro, picante y ajo, los ecuatorinaos los cocinan distinto. El resultado es un plato excepcional. Ellos prefieren comerlos en el desayuno y máximo hasta las cuatro de la tarde, de hecho, los restaurantes de mariscos los cierran a esa hora. ¿Pueden creer que un ceviche de camarón vale en Montañita o en toda la Ruta del Sol, máximo 5 dólares? No se trata de cualquier plato, se trata de una propuesta gastronómica que satisface plenamente a cualquier amante exigente de gastronomía. Perú debe encontrar otro plato sínbolo para el mundo porque Ecuador tiene el mejor ceviche de camarones, sin mencionar el de conchas negras. Por último, un mojito con buen ron, menta criolla y buen limón, también en la calle, lo consigues por 2.50 dólar, exacto como en la foto.
Doña Elvira, cocina de antaño
Del restaurante Doña Elvira sólo conocía sobre sus largas filas para entrar y un comentario de alguien que me dijo que era costoso. Quise salir de dudas. Por fín fuí la semana pasada. No había filas porque llovía en Bogotá y eso al perecer espanta a los comensales. Si bien sus platos en su gran mayoría son hechos con los cortes de carnes menos usados por los chefs y son platos caseros al estilo de las abuelas, usan los mejores productos y la sazón es notable. Lean, notable. Probé la morcilla hecha con el pescuezo de la gallina. Inolvidable. Hay morcillas en muchos países y en muchos restaurantes pero la de Doña Elvira es la mejor en mi vida hasta ahora. Luego llegó a la mesa el plato principal -el servicio es de primera clase- las chocozuelas. O las rodillas del animal. Con alverjas y guiso criollo típico bogotano. Un plato sofisticado a pesar de la sencillez de las piezas originales. Por primera vez probé los famosos huesos de marrano que tanto ví en cartelones y publicidad, pero no me gustaron. No me pareció especial el plato, pero sí estaba bueno al paladar, gustoso, en sus propios jugos. Es cuestión de gusto. Queda en la calle 50 con carrera 20, cerca a la Iglesia de Santa Marta, vecino al Alfonso López, el barrio más barrio de Bogotá. Con sus famas -carnicerías-, pollerías, supermercados de frutas y verduras, panaderías y trabajadores de toda clase de oficios. También venden en este clásico barrio capitalino los tamales más famosos, pero no estoy segura si son los mejores. Sobre la calle 48 o 49.
Sobre el restaurante Doña Elvira les tengo una buena noticia: tiene buenos precios porque tiene dos tamaños en los platos. Los pequeños son suficientes para una persona. Una cocina con platos modestos pero servidos con el rigor de la buena mesa. La sobrebarriga tampoco la dejen de pedir. Chao.
Sobre el restaurante Doña Elvira les tengo una buena noticia: tiene buenos precios porque tiene dos tamaños en los platos. Los pequeños son suficientes para una persona. Una cocina con platos modestos pero servidos con el rigor de la buena mesa. La sobrebarriga tampoco la dejen de pedir. Chao.
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